Mostrando entradas con la etiqueta Zooey Deschanel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Zooey Deschanel. Mostrar todas las entradas

martes, 19 de agosto de 2008

Sandi & Zooey

No es una ligera variación del título del libro de J. D. Salinger, sino el nombre de las dos chicas importadas de Inglaterra (una de ellas, a su vez importada de EEUU) que han sonado en mi portátil durante las noches estivales.
.
Zoeey Deschanel y M. Ward han formado el dúo She & Him. Ella es una actriz y cantante estadounidense (hermana de Emily Deschanel, Bones) que, además, toca el piano y el ukulele y que ha compuesto la mayoría de los temas de este Volume One. Él es un compositor y guitarrista con una importante experencia acústica enraizada en el country-folk americano que se ha encargado principalmente de la producción musical de su primer álbum. La colaboración entre ambos se inicia en el 2006, durante el rodaje The Go-Getter, una película indie protagonizada por Deschanel, cuando su director, Martin Hynes, les presenta y les sugiere que graben un dúo juntos para los créditos finales. Existe tal afinidad en los intereses musicales de ambos que Deschanel vence su timidez y, a petición de M. Ward, accede a enviarle algunas canciones que ha escrito y ha grabado de forma casera. M. Ward empieza a trabajar con las canciones en su estudio en Portland (Oregon) y Deschanel tiene que viajar hasta allí desde su casa en Los Angeles para hablar sobre el proyecto, hacer algunos retoques y finalmente para grabar el disco en una sesión que dura tres días. El trabajo da como resultado un gratificante álbum de indie-rock donde hay cabida para el rollo sixtie a lo Pipettes y al alt-country con revisiones como "I Should Have Known Better" de los Beatles.
-
-
Sandi Thom es una bonita compositora y cantante escocesa que estudió en LIPA (donde también lo hizo Manu Guix...). Dentro de los parámetros del pop-folk (siempre tan imprecisos al hablar de música), Thom ha grabado Smile, It Confuses People y Pink & the Lily. Mi tema preferido es "I Wish I Was a Punk Rocker (With Flowers In My Hair)" donde Thom hace alarde de una voz gruesa y vibrante.
-

jueves, 24 de julio de 2008

Dancing and riding with elegance and gaps

Hay anuncios tan elegantes como un vestido diseñado por Cecil Beaton o un decorado fotografiado por el ojo del magnífico Vittorio Storaro. Éste es el pensamiento que me asalta con algunos spots estadounidenses como los realizados por la campaña de "Gap". En el primer commercial tenemos una lucha de sexos por unos pantalones Gap. Claire Danes y Patrick Wilson se mueven graciosamente al ritmo de unos de los temas del musical Annie Get Your Gun. En el segundo, mi amada Zooey Deschanel junto a (mi otra menos amada) Scarlett Johansson, Jay Hernandez y Ashton Kutcher caen calle abajo en sus fantásticas bicicletas (¡me encantan sus brillantes y largos manillares!).



domingo, 15 de junio de 2008

I look up to Shyamalan!

(Alerta: SPOILERS)

La nueva película de Shyamalan seguramente te decepcionará si ya lo hicieron antes The village y The lady in the water, a no ser que como a mí, estas dos últimas películas te gustasen. A excepción de Signs, a mi juicio, su única película estrellada, todas las demás constituyeron un goce para los sentidos y un reto para el cerebro. Me encantaría dar la talla en este comentario, ya que la película y su director se lo merecen, pero la cantidad de exámenes de los últimos días -incluido el del British Council de hoy-, me han extirpado la habilidad de expresarme con claridad, como "los infectados" de The happening, y el buen manejo del mot juste.

Encasillar a Shyamalan como un director asociado únicamente al género de terror es ceñirse solo a su película más popular hasta el momento. El cine de Shyamalan está atrevasado por numerosas carreteras que conducen a distintos destinos, a cual más hiperbólico, inquietante y, por supuesto, maravilloso. Pero estas carreteras no serán (gratamente) transitables si cuando te dispones a coger el coche no eres consciente de que en el camino es posible que debas afrontar obstáculos totalmente inesperados que la mayoría de veces te obligarán a coger una carretera secundaria mucho más sombría. Su multidisciplinidad nunca ha sido entendida ni por la crítica ni por el público, ya que una errónea promoción de sus películas le ha favorecido en las taquillas, pero han alentado la decepción y la sensación generalizada de engaño a la salida de los multicines. El paradigma de esta situación de contínuo desencuentro es el de The village. Quienes esperaban dar con una película terrorífica sin más se toparon con algo más profundo y trascendental. El público no supo encajar el golpe y, en lugar de aceptar esas otras lecturas que su director nos proponía en su cinta, el público prefirió recrearse en las críticas y los lamentos. Estas espectadores solo desean que Shyamalan repita una y otra vez la fórmula secreta con la que compuso The sixth sense, sin comprender que Shyamalan tiene puesta la mirada mucho más allá, que no acata demasiado bien los parámetros del género, aunque conoce demasiado bien sus cánones, por lo que es capaz de utilizar determinados elementos cuando le conviene sin limitarse por ello.

Como era de esperar, las malas críticas no han cesado desde que se estrenara su última película el viernes en España. Aunque es algo que ya me espero, no deja de parecerme incomprensible. Lo que sí me sorprende es el vigor de algunos refranes españoles como el de "no se hizo la miel para la boca del asno". Prueba de ello son esas malas críticas de las películas de Shyamalan. Entonces, ¿por qué sigue creando tanta expetación cada nuevo estreno? Como llevo años pregonando -y mis amigos darán fe de ello-, esto se debe a sus geniales (aunque engañosos, como decía) tráilers. Por esta razón, la gente busca insatisfactoriamente una peli de terror al uso en una súperlograda parábola social como The village, escapista y desesperada a la vez, o de una bellesíma fábula con tintes terroríficos como The lady in the water. Lo que el público no acaba de comprender es que el miedo, el terror o la desesperación puede adoptar distintas formas. Shyamalan exorciza sus propios fantasmas personales en cada una de sus películas y el público no siempre está dispuesto a perdonar este acto de egocentrismo, aunque nos vaya a hacer madurar como espectadores.

The happening arranca con una brutal escena en Central Park, donde se empiezan a producir el suicidio en cadena de los neoyorquinos. Esta ola (o mejor dicho, ventisca, porque el viento juega un papel fundamental) mortal se extiende rápidamente por toda la costa noreste de los EEUU. En un principio, el gobierno atribuye estos sucesos a varios ataques terroristas, pues se cree que ha sido propagado un desconocido virus letal para los hombres y rápidamente la Gran Manzana es puesta en cuarentena. Entonces, comienza el éxodo de Elliot, su mujer Alma, un compañero de trabajo y la hija de éste. El viaje en tren, en coche y finalmente a pie se convierte en una huida sin tregua. La película demuestra un gran dominio del tempo, los sucesos se suceden con gran maestría del realizador y el espectador se ve inmerso en una espiral de pánico que no logra comprender.

Sin embargo, el enemigo invisible del hombre es su vieja amiga, la naturaleza. Ésta considera que el hombre es ya una seria amenaza para la supervivencia del resto de seres vivos y, por ello, decide acabar con la especie humana. Pero, ¿es ésta una decisión que será llevada hasta sus últimos extremos o solo un aviso? El cástigo de la naturaleza es la pérdida de su cualidad más definitoria: la supervivencia. Bajo este presupuesto, parece normal que esto conduzca a los suicidios masivos que invaden toda la cinta. Las plantas deciden dejar de producir oxígeno y, en su lugar, despiden una toxina. El viento, responsable de la polinización de las flores, arrastrará consigo esa toxina hasta los hombres. La naturaleza preocupada por su propia supervivencia tiene claro que de seguir así las cosas lo mejor será prencidir de los humanos.

La pareja protagonista -para nada sobreactuados, como leeréis por ahí- representan dos actitudes antagónicas de los hombres. Por un lado, Elliot es un profesor vitalista y optimista, provisto de una corazón puro, pero con una fe ciega en el hombre. Por otro, Alma representa la apatía y la parálisis emocional, se encuentra desorientada y su rostro expresa un continuo desaliento. El final de la película, sin ser apotéosico, consigue con una gran sencillez la comunión entre estas dos personas y, por extensión, con la naturaleza. Además de cada una de las muertes, en The happening encontramos muchísimos elementos, acciones, palabras, que si estás atento y perceptivo, puedes llegar a comprender en toda su profundidad. Algunas escenas como el momento en que John Leguizamo se da cuenta de que una brecha se ha abierto en el capó del coche y observa impávido cómo está se va haciendo más grande dejando penetrar los terroríficos haces de luz -una clara imagen asociada al temido "agujero" de la capa de ozono- están tan logradas que no solo te hace temblar brazos y piernas en la sala de cine, sino que además te sacude la cabeza en reflexiones a posteriori. Estoy empezándome a preguntar si Shyamalan es alienígena porque no puede ser que las musas de Ovidio lo iluminen con cada nueva película.