Ayer después del ensayo y antes de darle un buen empujón a Niebla de Unamuno, me aplatané en el sofá de mi casa, dispuesto a disfrutar de una noche con dos de mis actrices favoritas
, las señoritas Hepburn. Antes me había pasado por el videoclub para salir con las manos vacías y, aunque tenía varias películas en casa, pendiente de ver, al final me decanté por el biopic de Mrs. Audrey Hepburn y por la Comedia (atención a la mayúscula) Adam's Rib de Mrs. Katherine Hepburn y su católico preferido, Mr. Spencer Tracy. La primera estaba protagonizada por la fantasmagórica Jen Love Hewitt quien encarnaba a la Hepburn. La caracterización estaba bastante bien, especialmente cuando la interpretaba durante los rodajes (como ocurre en Nun's Story o Sabrina) o en algunos otros momentos de su vida, pero con bastante frecuencia afloraba la actriz de I know what you did last summer y entonces se rompía cualquier tentativa de identificación entre el mito belga y la actriz estadounidense. La labor de mímesis de Jen Love es insufiente para entregarse por entero a la película que también cuenta con una logradísima Ella van Heemstra interpretada por Frances Fisher y Eric McCormack y Emmy Rossum como Mel Ferrer y Audrey Hepburn (durante su adolescencia). Los vestuarios y peinados son una recreación casi exacta en una Audrey que aparece y se desvanece continuamente en la pantalla y que abusa de la imitación burda sin lograr captar el espíritu del mito. Le daré una segunda oportunidad para: a)verla en versión original y saber si Jen Love gana con su propia voz (el doblaje era espantoso -junto al guión, idiotizaba a Audrey-, b)ver aquellos primeros minutos que me perdí. El
final gana bastante con el último parlamento de Jen Love mientras rueda el final de Breakfast at Tiffany's, después de dejar boquiabierto a Truman Capote -el escritor quería a su amiga Marilyn para el papel de Holly- y con las imágenes sin sonido de la verdadera Audrey, poco antes de su muerte, en unos de sus viajes por África como embajadora de UNICEF. Justo después, me puse esa Comedia, Adam's Rib, en la que un fiscal (Tracy) y su mujer, una abogada feminista (Hepburn, of course) se enfrentan en un tribunal al defender, él, al marido adúltero, y ella, a la desquiciada mujer que se bate a tiros; mientras intentan que su idílico matrimonio no zozobre en medio de la polémica que está suscitando el caso en la ciudad de Nueva York.
, las señoritas Hepburn. Antes me había pasado por el videoclub para salir con las manos vacías y, aunque tenía varias películas en casa, pendiente de ver, al final me decanté por el biopic de Mrs. Audrey Hepburn y por la Comedia (atención a la mayúscula) Adam's Rib de Mrs. Katherine Hepburn y su católico preferido, Mr. Spencer Tracy. La primera estaba protagonizada por la fantasmagórica Jen Love Hewitt quien encarnaba a la Hepburn. La caracterización estaba bastante bien, especialmente cuando la interpretaba durante los rodajes (como ocurre en Nun's Story o Sabrina) o en algunos otros momentos de su vida, pero con bastante frecuencia afloraba la actriz de I know what you did last summer y entonces se rompía cualquier tentativa de identificación entre el mito belga y la actriz estadounidense. La labor de mímesis de Jen Love es insufiente para entregarse por entero a la película que también cuenta con una logradísima Ella van Heemstra interpretada por Frances Fisher y Eric McCormack y Emmy Rossum como Mel Ferrer y Audrey Hepburn (durante su adolescencia). Los vestuarios y peinados son una recreación casi exacta en una Audrey que aparece y se desvanece continuamente en la pantalla y que abusa de la imitación burda sin lograr captar el espíritu del mito. Le daré una segunda oportunidad para: a)verla en versión original y saber si Jen Love gana con su propia voz (el doblaje era espantoso -junto al guión, idiotizaba a Audrey-, b)ver aquellos primeros minutos que me perdí. El
final gana bastante con el último parlamento de Jen Love mientras rueda el final de Breakfast at Tiffany's, después de dejar boquiabierto a Truman Capote -el escritor quería a su amiga Marilyn para el papel de Holly- y con las imágenes sin sonido de la verdadera Audrey, poco antes de su muerte, en unos de sus viajes por África como embajadora de UNICEF. Justo después, me puse esa Comedia, Adam's Rib, en la que un fiscal (Tracy) y su mujer, una abogada feminista (Hepburn, of course) se enfrentan en un tribunal al defender, él, al marido adúltero, y ella, a la desquiciada mujer que se bate a tiros; mientras intentan que su idílico matrimonio no zozobre en medio de la polémica que está suscitando el caso en la ciudad de Nueva York.psd: El próximo post sobre la primera temporada de Alias...
ores/Marisol -dos nombres que inevitablemente irán unidos en el acerbo popular español desde la creación del fenómeno Marisol-. Después de leer la biografía de Donald Spoto sobre Audrey Hepburn no pude menos que reconocer que se trataba de un trabajo minucioso basado en un profundo respeto por el astro e icono de moda. De todos modos, supongo que hay personajes que se hacen querer más que otros al ser investigados por un biógrafo. Es el caso también de Pepa Flores. Extremadamente bellas; con dotes para la interpretación, el canto y la danza; con un espíritu vivaz bajo ese 


